El sueño infantil y el bienestar de nuestros hijos

Colecho

El sueño infantil es uno de los debates más importantes dentro de la psicologia infantil  actualmente,  con muy distintas maneras de acercarse y tratarlo, sin embargo es nuestra tarea como madres y padres decidir qué es lo mejor para nuestros hijos e hijas. Hemos de informarnos,  pero  sobre todas las cosas, escuchar a nuestro instinto, lo que nos “dice”  y actuar en consecuencia, solo con eso nos daremos cuenta de qué es lo que realmente necesitan nuestros hijos cada noche cuando duermen.

Y es que, a medida que nuestra sociedad crece y se expande,  nuestras vidas acaban siendo, en cierto sentido, arrancadas y dominadas por ella, cosa que en el fondo es natural dado que somos animales sociales, pero también, esta misma sociedad nos empuja a olvidar o dar la vuelta a muchos comportamientos que son contrarios a lo que ésta nos impone.

¿Qué es bueno?  ¿Qué es malo?  Solo nosotros lo sabemos y,  desgraciadamente la sociedad muchas veces no. Esto es especialmente doloroso en lo relativo al  sueño infantil en el mundo occidental, que  desde la industrialización  cambió tantas cosas en las relaciones entre seres humanos. Si a eso le añadimos un siglo mojigato, pudoroso y extremadamente “religioso” como el siglo XIX, los cambios fueron radicales. Los seres humanos como animales sensibles empezamos a dejar de existir,  reemplazados por la máquina y el sentido de comunidad, y es ahí cuando empezamos a “des-componernos”.

Al principio, esto no afectó de manera terriblemente dura a los bebés, la simbiosis hombre-máquina se daba solo en el trabajo, y no en el ámbito familiar. En una familia de la media,  los bebés seguían siendo cargados, acunados y las madres dormian con ellos de la misma manera que con sus esposos… que vamos a decir del hecho de que muchas familias obreras tenian que compartir una cama con hermanos, tios, padres o abuelos.

Pero las “facilidades” del hombre-máquina se fueron ampliando. Nació el cochecito y con el, la posibilidad de mostrar “decoro” durante la relación madre-hijo en el ámbito público. Este fué solo el primer paso de una serie de atropellos ininterrumpidos, que han sido justificados de las mas distintas maneras:  “facilidades” para la madre, feminismo temprano,  luego, modernidad y símbolo de “clase”… el hecho de no tener que cuidar del bebé de la manera tradicional se convirtió  de esa manera en un símbolo de la mujer libre, independiente, cultivada y rica… imágen impulsada por psicólogos y pedagogos (muchos, sino todos,  hombres carentes de escrúpulos y deseosos de fama) con la aquiescencia de las compañias que vendían sus productos/maquinas a las ansiosas madres deseosas de liberación.

Pero muchas veces era mentira, las madres se veían abocadas a olvidar sus instintos y sus deseos por una sociedad que espera de ellas todo un carrusel de mentiras, creadas por años de investigaciones e intereses facciosos. Y cuando ya esas costumbres estan tan enraizadas en nuestra sociedad, las mujeres nos encontramos indefensas ante la presión de sus iguales para cumplir su “imágen de mujer libre y moderna”. Es francamente triste lo que nos ha dado nuestra industrialización y modernidad en el campo psicológico,  lo que nuestros bebés inocentes,  han tenido que pasar, que solo esperan de su madre amor, atención y sostén,  no abandono y “educación para que sean independientes”. Durante siglos nuestro cerebro no ha cambiado: venimos programados para ser atendidos,  abrazados, alimentados con nuestra leche… en fin necesitamos del contacto piel con piel, para crecer y desarrollarnos sanamente. Ahora pretendemos que un bebé que no entiende nada del mundo de los adultos,  se calle y duerma en su cama, sin molestar a sus padres. ¿Qué derecho tenemos de quitarle la seguridad y los cuidados maternos cada noche?  ¿Qué derecho poseen algunos  “expertos” a imponer lo que ellos, creyéndose paladines de la modernidad, es bueno para nuestros bebés?

No hace falta ir a una universidad, ni tampoco tener un master en ciencias, tampoco un doctorado, para saber que nuestros hijos e hijas piden el calor maternal y paternal cada noche junto a ellos;  hace falta el ser madres y padres,  y preguntarse firme y honestamente, con el corazón en la mano: “  ¿ Que haría más feliz a mi bebé? ¿ Qué me haría más feliz a mi? ” Y la respuesta siempre será el colecho, dormir juntos cada noche.

Es por eso que nosotros, junto a muchas otras paginas webs y blogs, celebramos el dia mundial del sueño  feliz! Únete a nosotros el 29 de Junio en Twitter y envia tu apoyo en el hashtag ” #desmontandoaEstivill ” Tod@s podremos conversar con muchas madres y padres que, como nosotros, también hemos visto la crianza y el amor con unos nuevos ojos.

Te esperamos!!

 

Mami Koala e Hijo Koala

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