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TABÚES EN TORNO A LA LACTANCIA

La palabra tabú hace referencia a una conducta o costumbre prohibida por una determinada sociedad, cultura o religión.  Tabú es la prohibición de algo natural por razones de contenido religioso, político, social o cultural.

Romper un tabú se considera una falta grave por parte de la sociedad que lo impone. Algunos tabúes son delitos castigados por ley, y en este sentido representan antecedentes directos del Derecho. Hay tabúes fuertemente incorporados a las tradiciones de ciertas culturas.

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PASARSE DE LACTANCIA MIXTA A LACTANCIA MATERNA EXCLUSIVA….¿COMO HACERLO?

Algunas madres llegan a la lactancia mixta sin necesitarlo, ya sea por ceder a la presión de las abuelas u otros familiares que están seguros de que el pequeño pasa hambre, ya sea por la falta de confianza de la propia madre en que es capaz de producir suficiente leche o por el mal consejo de algún profesional de la salud no reciclado en temas de lactancia materna.

Otras madres llegan a la lactancia mixta por necesidad, porque ha habido algún problema serio al inicio de la lactancia, el bebé ha perdido excesivo peso y necesita ese aporte extra por unos días.

En los dos casos es posible volver a producir toda la leche que necesita el bebé sin necesidad de dar leche de fórmula. Las mamás que empezaron a dar suplemento por necesidad real deben primero solucionar y eliminar las causas que hicieron que la lactancia no fuera eficaz esos primeros días. Como por ejemplo una posición inadecuada, o la restricción del numero y duración de las tomas, o el uso temprano de chupetes y tetinas.

Para conseguirlo solo necesitas querer hacerlo, que tu hijo mame bien y tener la información adecuada.

ES IMPORTANTE SABER

Que la leche se produce al mismo tiempo que se mama. Funciona como un pozo sin fondo, cuanta más se extrae más se produce. Entender esto es comprender que NO tiene sentido dar un biberón de “ayudita”, puesto que si tienes la impresión de que se ha quedado con hambre le vuelves a dar el pecho y vuelve a salir más.

Si están los pechos muy blandos y el bebé no para de mamar significa que esta comiendo tanto que no da tiempo a que se acumule la leche, y que estás produciendo mucho. Si los pechos están muy llenos la leche sale más deprisa, si están blanditos la leche sale más despacio, pero saldrá toda la que necesite tu hijo.

La leche de fórmula proviene de la vaca, y tiene proteínas lacto-bovinas más difíciles de digerir para el bebé humano que la leche materna. Si le das un biberón de sólo 30cc, le quitará el hambre por dos o tres horas y va a dejar de mamar mucho más. Se sabe que los bebés que toman lactancia mixta acaban comiendo menos al cabo de 24h que los que toman lactancia materna exclusiva a demanda.

Succionar un chupete consume succión y disminuye el tiempo que el bebé pasa al pecho, con lo cual también disminuye la producción. Durante el proceso de relactación será mejor no usarlo. Si tu bebé lo chupa será preferible ofrecerle el pecho en todos aquellos momentos en que le hubieras dado el chupete.

 

EL MECANISMO DE PRODUCIR MAS:

Como produces la leche que das, para poder producir mas tienes que dar mas el pecho. Y como tu bebé tiene un tope, si no reduces la cantidad de leche de fórmula no podrá mamar más y  no subirá tu producción.

Por ejemplo un bebé que pese 5 kilos está comiendo aproximadamente unos 750 ml. de leche total al día. Si su madre le dá 7 biberones de 90 ml., este bebé está tomando 630 ml. de leche de fórmula y su madre está produciendo solo 120 ml. de leche al día.  Como al bebé no le cabe más leche, para que mame más ha de darle menos leche de fórmula.

Para entender mas como funcionan los pechos si esa madre decidiera dejar de dar biberones de golpe, las 24 horas siguientes a tomar esa decisión su cuerpo sería capaz de producir los 750 ml. de leche, pero necesitaría que el bebe mamara más de 30 veces en 24 horas probablemente. Lo cual sería muy angustioso para madre e hijo, así que no es necesario hacerlo tan radicalmente.

Se puede hacer mas deprisa o mas despacio según la seguridad en si misma que tenga la madre y como lo acepté el bebé.

Es posible reducir por ejemplo un biberón al día y de este modo en mas o menos una semana habremos conseguido lactancia materna exclusiva, o bien se puede retirar un biberón cada dos días y tardar dos semanas en conseguirlo.

También se puede hacer reduciendo cantidad de leche. Por ejemplo darle 60ml. en vez de 90ml. de leche artificial en la mitad de las tomas. Al día siguiente se reduce a 60 ml.en la totalidad de las tomas. Según como acepte el bebé y como lo lleve la madre se pueden esperar un par de días así o bien bajar al día siguiente a 30 ml. la mitad de las tomas. Si la mamá se siente segura y el bebé parece llevarlo bien se puede retirar al cabo de uno o dos días mas el resto de suplemento.

Algunas madres con mucho miedo a que su hijo pase hambre necesitan hacerlo todavía más despacio y retiran solo 30cc al día una vez cada dos días, pero de esta manera se puede reducir medio litro de leche de fórmula en un mes, con lo cual es lento pero muy válido.

Otras madres muy valientes deciden hacerlo mas rápido, en un fin de semana aprovechando que pueden contar 100% con su pareja de esta manera:

Viernes por la tarde, la madre se coloca cómoda en un buen sofá, rodeada de cojines, libros, revistas, el mando de la tele, el teléfono cerca, el papá sirviendo bebidas y comidas apetitosas y a dedicarse a dar pecho cuantas más veces y más tiempo mejor. No hacer nada más, Cuando lleves dos o tres horas amamantando de un pecho a otro y tu bebé comience a desesperar le ofreces leche de fórmula toda la que quiera tomar. Se quedará dormido probablemente por dos o tres horas. Aprovecha y descansa, y cuando despierte vuelve a empezar. Con este intensivo la producción se dispara y el domingo por la noche tu bebé ya estará empezando a distanciar las tomas y no necesitando leche de fórmula tras el pecho.

Los estudios dicen que los bebés que duermen con su madre maman más veces por la noche y la lactancia les funciona mejor, así que  dormir con él puede ser una buena idea para subir la producción y descansar al mismo tiempo. Además la prolactina, que és la hormona que fabrica la leche,  se segrega más por la noche y las tomas nocturnas ayudan a incrementar la provisión de leche de dia.

PARA ADMINISTRAR LA LECHE DE FORMULA:

Si la relactación solo dura unos pocos días no hay problema en seguir dándosela en biberón, pero si quieres hacerlo muy lento o tu hijo ya tiene síntomas de confusión de tetina con pezón ( se pelea con tu pecho en algunas tomas antes de cogerse o le cuesta agarrarse bien) es mejor administrársela de otro modo. Puedes probar con vasito o con el sistema dedo-jeringa ( mientras succiona tu dedo le das la leche con la jeringa), o con un sistema relactador ( mediante una sonda que sale de un bote con leche artificial y se pega a tu pecho, se toma esa leche mientras mama).

COMO SABER SI COME SUFICIENTE DURANTE LA RELACTACION: Deberás controlar la ganancia de peso, unos 40-50 gramos cada tres días si el bebé es menor de tres meses y comprobar que orina unos 5-6 pañales al día con orina clara.

Si pierde peso no reduzcas la leche artificial durante unos pocos días y si fuese necesario aumenta de nuevo la cantidad durante un día o dos. Y ponte en contacto con tu pediatra.

En los grupos de apoyo a la lactancia tenemos mucha experiencia en apoyar a las madres que pasan por este proceso. Es buena idea que acudas al más cercano a tu localidad para recibir la información y el apoyo adecuados.

Inma Marcos

www.albalactanciamaterna.org

 

Experiencia de una madre:

“Tuve muchos problemas al principio con la lactancia y mi hijo a los dos meses de vida tomaba 180 ml. de suplemento cada tres horas después del pecho. Jamás creí que yo fuera capaz de producir toda esa leche que se tomaba en el biberón. Hasta que un día mi bebé estaba tan confundido con la tetina que casi no se cogía al pecho. No queria dejar de darle y pedí ayuda a una asociación de lactancia de mi ciudad. Allí me aconsejaron relactar y me explicaron como. Dejé de usar biberón para darle la leche artificial y le daba la leche con jeringa. Entonces mi bebé empezó a mamar bien. Tardé algo mas de mes y medio en dejar de darle suplementos, cada dia apuntaba en una libreta las dosis de leche de fórmula que daba y al dia siguiente daba un poco menos y mi objetivo era no volver a subir. Lo hice despacio porque no me sentia segura y mi pareja no me apoyaba. Durante el proceso acudi al grupo de lactancia cada semana y la confianza que tenían en mi me ayudó a dejar de dar el ultimo suplemento. Me sentí fuerte y poderosa como madre y mi hijo empezó a engordar mucho mas solo con mi leche. “

Marta de Barcelona

 

Guía práctica para la introducción de los sólidos dirigida por el bebé (actualizada en junio de 2008)

Introducción Para iniciar la introducción de los sólidos teniendo en cuenta la perspectiva del bebé hay que entender las razones por las cuales esta aproximación es lógica y segura.
El primer apartado de este documento explica los principios fundamentales y subyacentes en los que se apoya este método para la introducción de la alimentación complementaria. La última sección, lo que debes y no debes hacer, ofrece una guía rápida de los puntos fundamentales. Siguiendo estas instrucciones, aumenta la probabilidad de que tanto los padres como el bebé disfruten de la transición hacia las comidas sólidas y, además, se contribuye a asegurar el bienestar del bebé. La mayoría de los bebés están preparados para comenzar a experimentar con los alimentos sólidos alrededor de los seis meses de edad. Los padres de los bebés prematuros (menos de 37 semanas de gestación), o de los que tengan alguna enfermedad o trastorno que pueda afectar su capacidad para manejar comida con seguridad o para digerir algún tipo de alimentos, deben consultar con su pediatra sobre el momento más apropiado para la introducción de los sólidos y sobre la idoneidad o no de usar la alimentación complementaria a demanda (ACD) como único método.
Fundamentos de la alimentación complementaria guiada por el bebé
1. Lactancia materna como la base de la alimentación autónoma
Se recomienda lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida del bebé. La lactancia materna ofrece la base ideal para la alimentación autónoma del bebé con sólidos, ya que los niños amamantados se alimentan a su propio ritmo. ¡¡De hecho es imposible obligarlos a comer más rápido o más despacio!! Además, controlan su ingesta de nutrientes y fluidos, acortando o alargando cada tetada. Por otro lado, y teniendo en cuenta que el sabor de la leche materna varía en función de la dieta de la madre, la lactancia materna prepara al bebé para aceptar nuevos sabores.
Los bebés saludables y normales alimentados con lactancia materna son muy capaces de gestionar el proceso de introducción de sólidos, siempre que cuenten con el apoyo adecuado por parte de sus padres. Aunque la capacidad de alimentarse de manera autónoma que caracteriza a la lactancia materna es la que sostiene la teoría de la ACD, muchos padres que han alimentado a sus bebés con biberón han descubierto que este método también funciona con sus hijos. La única diferencia significativa es la necesidad de asegurarse de ofrecer al bebé otras bebidas, además de la leche.
2. Entender las motivaciones del bebé
Este enfoque para la introducción de los alimentos sólidos ofrece al bebé la oportunidad de descubrir todo lo que la comida puede ofrecer, como parte del proceso de exploración del mundo que le rodea. Para ello, el bebé aprovecha su deseo de explorar, experimentar e imitar las actividades de los demás. Si se permite que el bebé establezca el ritmo de cada comida, y se insiste en el juego y la exploración más que en el propio acto de comer, la transición hacia las comidas sólidas tendrá lugar de una manera muy natural. El cambio resultará fácil porque la motivación del bebé para avanzar en el proceso es la curiosidad y no el hambre.
No es necesario que los momentos de la comida coincidan con las tetadas. De hecho, si pensamos en la lactancia y la alimentación complementaria como dos actividades separadas, el proceso será más relajado y se convertirá en una experiencia agradable tanto para los padres como para el bebé.
3. ¿No se ahogará?
Muchos padres se preocupan por la posibilidad de ahogamiento. Aún así, hay indicios que hacen pensar que si los bebés controlan lo que se llevan a la boca tienen menos riesgo de atragantarse que cuando son alimentados con una cuchara. Esto se debe a que los bebés no son capaces de mover intencionadamente la comida hacia la garganta hasta después de haber desarrollado la habilidad de masticar. Y no desarrollan la habilidad de masticar hasta después de haber aprendido la habilidad que les permite alcanzar y agarrar cosas. La capacidad de agarrar objetos muy pequeños se desarrolla aún más tarde. Así, un bebé muy pequeño no puede aumentar el riesgo de atragantamiento porque es incapaz de llevarse cosas pequeñas a la boca. Sin embargo, si alimentamos al bebé con la cuchara, estamos instándole a que sorba la comida hasta el fondo de la boca, aumentando el riesgo de atragantamiento.
Parece que el desarrollo general del bebé mantiene el ritmo de su capacidad para manejar la comida con la boca, y para digerirla. Un bebé al que le cuesta llevarse comida a la boca probablemente no está muy preparado para comerla. Por eso, es importante resistir la tentación de “ayudar” al bebé que se encuentra en esa situación. Es el propio desarrollo de las distintas habilidades implicadas en el acto de comer lo que asegura que la transición hacia la alimentación sólida se produce al ritmo adecuado, manteniendo el riesgo de ahogamiento en niveles mínimos.
Inclinar al bebé o tumbarlo para alimentarlo con sólidos es peligroso. Un bebé que manipula comida siempre debe estar sentado en posición erguida. De este modo, facilitamos que la comida que todavía no es capaz de tragar, o que no desea tragar, caiga fuera de su boca.
Seguir los deseos y el ritmo del bebé a la hora de introducir la alimentación complementaria no significa dejar de lado las reglas de seguridad que nos dicta el sentido común. Es muy improbable que un bebé pequeñito pueda lograr agarrar un cacahuete, por ejemplo, pero los accidentes pueden ocurrir, sea cual sea el modo en que es alimentado el bebé. Las reglas normales de seguridad para la prevención de accidentes durante las comidas y el juego también se deben seguir cuando la transición hacia las comidas sólidas es dirigida por el bebé.
4. Asegurar una correcta nutrición
Si se permite que los bebés se alimenten por sí mismos, suelen aceptar una amplia variedad de comidas. Probablemente, esto se debe a que, cuando seguimos este método, permitimos al bebé centrarse en muchos otros aspectos además del sabor; también perciben la textura, el color, el tamaño y la forma. Además, ofreciéndoles los alimentos por separado o de tal modo que ellos mismos puedan separarlos, les permitimos aprender sobre las diferencias entre los distintos sabores y texturas. Y si les dejamos rechazar cualquier alimento que no parezca gustarles, contribuimos a que, en el futuro, sigan estando dispuestos a aceptar nuevos alimentos.
Los principios generales de una alimentación saludable para niños se aplican también a los bebés que están gestionando su propio proceso de introducción de sólidos. Por eso, deben evitarse las comidas rápidas y los alimentos con azúcar o sal añadidos. Aún así, cuando un bebé supera los seis meses de edad, no hay necesidad de restringir los alimentos que se le deben ofrecer (a menos que haya antecedentes familiares de alergias o alguna enfermedad relacionada con el sistema digestivo).So ideales las frutas y verduras, combinadas con otros alimentos cocidos ligeramente para que estén lo suficientemente blandos como para masticarlos. Al principio, es mejor ofrecer la carne en trozos grandes, para que puedan experimentar con ella y chuparla; una vez el bebé puede coger y soltar puñados de comida, la carne picada es una buena opción (Nota: los bebés no necesitan dientes para morder y masticar; ¡Con las encías se apañan bastante bien!).
Tampoco es necesario cortar la comida en trocitos diminutos, ya que los bebés más pequeños no serían capaces de cogerlos. Una buena medida para valorar el tamaño y la forma en la que se deben preparar los alimentos es el propio puño del bebé, aunque hay que tener en cuenta un dato muy importante: los bebés más pequeños no pueden abrir el puño intencionalmente para soltar objetos. Esto implica que manejarán mejor la comida con forma de palito o que tenga un asa incorporada (como el tallo de un trozo de brócoli). De este modo, pueden masticar el trozo que sobresale de su mano y descartar el resto después –normalmente cuanto tratan de alcanzar la siguiente pieza de comida que atrae su interés. A medida que sus habilidades mejoran, aprovecharán más la comida.
5. ¿Y las bebidas?
El contenido en grasa de la leche materna aumenta al final de la tetada. Un bebé amamantado reconoce este cambio y usa este conocimiento para controlar su ingesta de líquidos. Si tiene sed, tenderá a succionar poco tiempo, quizás de ambos pechos, mientras que si tiene hambre prolongará la toma durante más tiempo. Gracias a ello, los bebés amamantados a demanda no necesitan beber nada más, ni siquiera en verano.
Este principio también se puede aplicar al periodo de transición hacia la comida normal, siempre que el bebé siga siendo amamantado a demanda. Se le puede ofrecer un vaso de agua durante las comidas como parte de la exploración, pero no hay necesidad de preocuparse si no quiere beber nada.
Los bebés alimentados con leche de fórmula necesitan un enfoque ligeramente diferente, ya que los biberones tienen la misma consistencia durante toda la toma, por lo que hay menos posibilidad de saciar la sed. Para garantizar un aporte de líquidos suficiente, sólo hay que estar pendiente de ofrecer al bebé agua con cierta frecuenta una vez ha comenzado a comer pequeñas cantidades de los alimentos ofrecidos.
Si continuamos ofreciendo lactancia a demanda durante el periodo de introducción de la alimentación complementaria, dejamos en manos del bebé la decisión de cómo y cuándo reducir sus tomas de leche. A medida que ingiere mayor cantidad de alimentos durante las comidas familiares, se “olvidará” de pedir alguna toma o tomará menos cantidad de leche en cada toma. No es necesario que su madre tome esas decisiones por él.
Lo que DEBES y NO DEBES hacer en la alimentación complementaria a demanda
1. DEBES ofrecer a tu bebé la posibilidad de participar siempre que la familia esté comiendo. Puedes comenzar a hacerlo tan pronto como el bebé muestre interés en observarte mientras come, aunque no es probable que esté preparado para llevarse comida a la boca hasta que tenga seis meses.
2. DEBES asegurarte de que tu bebé está sentado con la espalda erguida mientras experimenta con la comida. Al principio, puedes sentarlo en tu regazo, mirando hacia la mesa. Una vez que empieza a desarrollar la habilidad de coger comida, casi con toda probabilidad será capaz de mantenerse solo sentado, con un soporte mínimo, en una trona.
3. DEBES comenzar ofreciéndole alimentos adaptados al tamaño de su puño, preferiblemente en forma de palitos (o con un “asa”). Siempre que sea posible –y que los alimentos sean adecuados para el bebé-, ofrécele la misma comida que al resto, para que se sienta integrado en la experiencia familiar.
4. DEBES ofrecerle alimentos variados. No es necesario limitar su acceso a la comida, igual que tampoco lo haces con los juguetes.
5. NO DEBES meter prisa al bebé. Permítele que haga las cosas a su propio ritmo. Es especialmente importante que evites la tentación de “ayudarle” poniendo comida en su boca.
6. NO DEBES esperar que el bebé coma nada durante los primeros intentos. Una vez haya descubierto que sus nuevos juguetes saben bien, comenzará a masticarlos y, después, a tragarlos.
7. NO DEBES aspirar a que el bebé se termine cada trozo de comida, sobre todo al principio. Recuerda que todavía no ha desarrollado la habilidad de alcanzar la comida que está dentro de su puño.
8. DEBES volver a ofrecerle más adelante la comida que ha rechazado. Los bebés cambian de opinión y pueden aceptar alimentos que en un primer momento rechazaron.
9. NO DEBES dejar al niño solo mientras come.
10. NO DEBES ofrecer comidas que suponen un riesgo evidente, como frutos secos.
11. NO DEBES ofrecerle comida rápida, platos preparados o alimentos a los que se haya añadido azúcar o sal.
12. DEBES ofrecerle agua en un vaso o taza, pero no te preocupes si no muestra interés. En especial, los bebés amamantados probablemente seguirán obteniendo todos los líquidos que necesitan del pecho durante algún tiempo.
13. DEBES estar preparado para el caos y el desorden. Un plástico bajo la trona protegerá el suelo o la alfombra y facilitará la limpieza. También te permitirá volver a ofrecer al bebé los alimentos que se hayan caído, disminuyendo la cantidad de comida desperdiciada. (¡Te sorprenderá positivamente descubrir lo rápido que el bebé aprende a comer manchando menos!).
14. DEBES continuar amamantando a tu bebé a demanda, durante todo el tiempo que quiera. Es probable que cambie el patrón de las tomas a medida que come más.
15. Si tienes antecedentes familiares de intolerancia, alergias alimentarias o trastornos digestivos, DEBES consultar a tu pediatra antes de comenzar.
16. Finalmente, ¡DEBES disfrutar viendo como tu bebé aprende a comer y observando cómo desarrolla su habilidad con las manos y la boca durante todo el proceso!

Porque Usar un Portabebé?

¿Porque llevar a nuestro bebé?

Los seres humanos somos primates portados, es decir: estamos diseñados para ser llevados en brazos. Desde los orígenes del hombre se ha transportado a los bebés bien usando un portabebés o bien en brazos de sus madres.

Evolutivamente hablando, el ser humano nace de manera “prematura”: Cuando llega al mundo no es capaz de desplazarse por sí solo y sus necesidades básicas han de ser cubiertas.         Así,  los bebes buscan y anhelan continuamente la presencia de su madre, asegurándose que sus necesidades sean cubiertas con prontitud. Y por esto mismo, los pequeños que son transportados y con los que se establece un contacto satisfactorio suelen estar más tranquilos. Son más felices sintiendo el calor y seguridad que les proporciona su madre.

Utilizando un portabebé favorecemos esta fase de desarrollo de nuestros hijos. Cuando comienza la deambulación, los portabebés pueden seguir siendo de gran ayuda para poder desplazarnos con ellos con mayor rapidez.

Existe en nuestra cultura la idea que llevar a nuestros bebes es “malacostumbrarlos”: Nada más lejos de la realidad. Nuestro propio instinto nos hace desear sentirlos cerca, interactuar con ellos, atenderles… Y la experiencia de que sean ellos los que demanden bajar al suelo en vez de llorar para que les tomemos en brazos es altamente gratificante.

Ningún niño querrá ser llevado en brazos siempre, ni siquiera durante todos los momentos de su infancia. Con el tiempo ira enviándonos señales de que desea pasar más tiempo en el suelo, gateando, andando.

Si observamos que a un bebé le hace más feliz, tranquilo y confiado el ir en brazos de su madre… ¿Por qué negárselo? Precisamente la satisfacción de esa necesidad es la que posteriormente condicionará un niño más seguro de sí mismo, más sociable, mas independiente, y con confianza en el resto de  personas que le rodean. ¡Llevar a nuestros bebés es natura y saludable!

¿Cuál es la posición correcta?

Cuando tomamos a un recién nacido, podemos observar que adopta la posición correcta inmediatamente cuando es elevado: las piernas dobladas y abiertas, las manos y los pies conservan todavía el reflejo de prensión para ayudar a sujetarse.

La posición correcta, ya sea en brazos o en un portabebé, garantiza el correcto desarrollo de su estructura corporal, tanto a nivel vertebral como articular:

Con las piernas flexionadas, las rodillas a un nivel ligeramente más alto que las nalgas y abiertas en un ángulo de aproximadamente 90 grados, las caderas se encuentran en una posición óptima. La cabeza de fémur se coloca perfectamente dentro del hueco acetabular y el peso del bebé recae sobre sus nalgas, sin que tenga que soportarlo su espalda aún en formación.

La columna vertebral del bebé tiene `por naturaleza una forma de “C”, que posteriormente ira madurando desde la cabeza hasta la cadera, adquiriendo las curvas en forma de doble “S” de la edad adulta: La colocación correcta del bebé garantizará que la columna mantenga esta posición.

Ventajas de Usar un Portabebés:

  • Se establece un contacto estrecho entre madre y bebé. Mejora sensiblemente la comunicación entre ambos, pudiendo la persona que le lleva anticiparse a las necesidades del niño
  • Los bebés se sienten más seguros, mas arropados, más queridos. Esta tranquilidad hace que se encuentren menos nerviosos y que aumenten los periodos de sueño. Así mismo, los episodios de llantos, cólicos y vómitos son menores.
  • Al igual que en el vientre materno, el movimiento continuo ayuda a la maduración neuronal, proporcionando además una agradable sensación de cercanía y calidez al bebé
  • El niño ve el mundo desde nuestra altura, aprendiendo a socializarse con otras personas, interviniendo en la vida cotidiana, interactuando desde muy pronto con su entorno. Su vida será así mucho más variada en experiencias.
  • Los niños tomados en brazos o en portabebé son más seguros e independientes, ya que sus necesidades han sido cubiertas con prontitud.
  • Usando un portabebé es posible amamantar de manera sencilla y discreta
  • Los padres y madres pueden olvidarse de las barreras arquitectónicas y dedicarse a sus tareas cotidianas con las manos libres.

Comparación entre mochilas convencionales y portabebés ergonómicos

Actualmente muchas conocidas marcas de puericultura ofrecen al público portabebés, como mochilas “de nueva generación” (BabyBjörn, Chicco, Bebé Confort, Jané, Graco…). Las principales diferencias entre éstos y los portabebés tradicionales o ergonómicos descritos en estas páginas son las posturas adoptadas por el bebé o niño en ellos. Si nos fijamos en un bebé que vaya en alguna de estas mochilas comerciales, podremos constatar que la postura de la cadera no es correcta. Habitualmente observamos que las piernas del niño van estiradas con respecto al resto del cuerpo, no dobladas estilo “ranita” (postura que favorece el desarrollo de la articulación de las caderas). Al llevar las piernitas estiradas, el peso del bebé recae sobre la zona genital en vez de sobre su culito, y la espalda adquiere una postura no fisiológica.

La postura “en ranita” consiste en llevar al bebé o niño con las piernas abiertas alrededor de 45º con respecto al eje corporal (90º de apertura total entre las piernas), y las caderas flexionadas de manera que las rodillas queden a una altura ligeramente superior que las nalgas. Esto garantiza que la cabeza del fémur quede perfectamente encajada dentro del acetábulo de la cadera y es la posición fisiológica, la postura óptima de porteo, que previene problemas posteriores de esta articulación. Esta técnica de porteo incluso ayuda a solucionar los casos de displasia leves.

Ejemplo de mochila ergonómica: la cadera en posición correcta, rodillas más altas que el culete, el bebé no cuelga sino que la tela le recoge totalmente

Ejemplo de mochila convencional: las piernas del bebé no quedan correctamente posicionadas, el peso del bebé recae únicamente sobre su zona genital

Una buena manera de saber si un bebe está bien colocado, es que (o en un buen portabebe) los pies se ven del otro lado.. en posición ventral se ven por detrás y en la espalda se ven por delante.

Existen también bandoleras “de nueva generación” que podemos encontrar fácilmente en el mercado, en los que se puede colocar al bebé en posición cuna o sentadito, como en una bandolera de anillas o un pouch. En estas bandoleras, aunque la posición correcta del bebé se puede conseguir, el ajuste no es del todo correcto y el bebé puede quedar demasiado bajo, aparte de resultar más incómodas para el porteador.

Además de esto, en las fotografías promocionales de este tipo de mochilas más comerciales suele aparecer el niño mirando hacia delante. Esta postura está totalmente contraindicada. Los motivos son que obliga a curvar la espalda del bebé en sentido contrario al fisiológico y que lo deja expuesto a infinidad de estímulos directos, sin posibilidad de refugio, ya que no puede girarse. Además ocasiona incomodidad para el portador, ya que el bebé tiende por la forma de su columna a separar su cuerpo de quien lo lleva lo que desplaza el eje de gravedad de este último, obligándole a modificar su postura correcta con las consiguientes molestias de hombros y espalda y sobrecarga del suelo pélvico.

Las únicas “ventajas” que encontramos a este tipo de portabebés más convencionales es la facilidad para encontrarlos en cualquier tienda de puericultura. Las casas dedicadas a los productos para niños han buscado responder a una demanda de mercado, pero en nuestra opinión sin centrarse mucho en los aspectos más importantes (ergonomía para el bebé y quien lo lleva). Por otro lado, estas mochilas y bandoleras generalmente pueden ser usadas poco tiempo, ya que enseguida se hacen incómodas para el portador. En resumen, podría decirse que, a pesar de presentar modernos y atractivos diseños, aún les faltan muchos aspectos por mejorar, que los portabebés tradicionales ya traían “de serie”.

posición correcta en un portabebés

Posición correcta en un portabebés: curva de la espalda en “C”, piernas en “M”, rodillas más altas que el culete

bebé mirando hacia adelante, piernas colgando forzando las caderas, espalda recta, bebé demasiado bajo

Posición incorrecta en un portabebés: bebé mirando hacia adelante, piernas colgando forzando las caderas, espalda recta, bebé demasiado bajo

Acerca de Red Canguro:
La Red Canguro, Asociación Española por el Fomento del Uso de Portabebés, es una asociación sin ánimo de lucro que se estableció en noviembre de 2008 con los fines de fomentar el uso de portabebés entre madres y padres y cualquier persona interesada, difundir información relacionada, servir de contacto y apoyo a personas que deseen iniciarse en el mundo de los portabebés, alentar el encuentro e intercambio de información y experiencias entre personas usuarias de los mismos, aumentar el nivel de conocimientos sobre el porteo de bebés en castellano y fomentar y difundir la crianza con apego. Para más información sobre estos temas, visita: http://www.redcanguro.org

Creative Commons License

Extraído y adaptado de: Guía para elegir un portabebé by Red Canguro is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 2.5 España License.

Maniobra de Kristeller

La maniobra de KRISTELLER es una maniobra propia del siglo XIX, que consiste en presionar el fondo del útero sincrónicamente conla contracción uterina, con el fin de conseguir la coronación de lacabeza del bebé a la fuerza.

Esta maniobra, completamente desaconsejada, entraña numerosos peligros como hemorragias, desprendimiento de placenta (que implica cesárea urgente con peligro de muerte para la madre y el bebé), rotura uterina (con consiguiente extirpación del útero), fractura de la clavícula del feto, elongar el plexo branquial anterior con la posible parálisis de Erb (la parálisis de Erb es consecuencia de una lesión en los nervios del plexo braquial, que controlan el movimiento de hombros, brazos y manos. Los síntomas de laparálisis de Erb incluyen parálisis de los brazos y pérdida del control de los músculos de brazos y manos.), o desgarro delmúsculo esternocleidomastoideo. También provoca graves desgarros en el periné de la madre.

Una alternativa sencilla que se utiliza en algunos países para que “bajen los bebés” de madres que tienen la epidural puesta, consiste en hacer que la madre permanezca de pie durante una hora aprox. una vez ha alcanzado la dilatación completa. Pasado este tiempo, la mayoría de cabecitas acaban coronando por si solas, sin necesidad de pujos.

En este vídeo puedes ver cómo se realiza esta maniobra, aunque en muchas ocasiones se suben encima de la madre literalmente.